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Ana C. Covaleda
tomar decisiones juzgar

Mi sistema para tomar decisiones personales difíciles

6 abril, 2019 0 Comments

El otro día hablé con una persona sabia. No de las listas, de las sabias. En un momento de nuestra conversación intentó que me replanteara una decisión que tomé hace, yo qué sé, igual casi 10 años.

Te diría que me pareció que no era asunto suyo, pero también te diré que:

  • intuí interés verdadero en hacerme un bien
  • prefiero que la gente se ande sin rodeos para sacar temas espinosos
  • discutir por el mero placer de discutir a veces me da vidilla 😉

El caso es que esta persona, a parte de ser sabia, a ratos es pesada. Seguro que te ha ocurrido: dar dos o tres explicaciones totalmente razonadas y que el/la de enfrente te las discuta y te pida más. ¡No me está escuchando, habrase visto!. Esa actitud suele molestarme, pero en este caso no.

 

tomar decisiones juzgar

 

Y es que tenía razón en una cosa: en que le daba razones superficiales. Corté el tema amablemente porque hay explicaciones en la vida que deben permanecer en el plano estrictamente íntimo. Sobre todo las que atañen a la vida personal. Ahí entra en juego la parte afectiva, que sólo bebe del pensamiento y la intuición subjetivos.

Todo este rollo no me llevó a replantearme la decisión, no te creas, sino a preguntarme cómo tomo a veces esas decisiones. Pasionales, decisivas. Y cómo las veo.

Y te lo cuento por si te puede ayudar.

 

INSEGURIDAD

 

Es curioso a que esta persona, esa decisión en concreto 10 años después le sigue preocupando. La razón es sencilla: no tiene la seguridad de que yo hiciera bien. Normal. Ni eran sus circunstancias, ni conocía todos los hechos, ni podía medir como yo las consecuencias. Es más, las malas consecuencias de una mala decisión, no las habría sufrido esa persona.

Desde su desconocimiento y su miedo a que yo lo haya hecho mal, está juzgando que decidí mal y que debo replantearme el tema. Y no puedo culparla: juzgar lo hacemos todos constantemente. Tener opinión de las cosas de los demás sin saber del todo. Otra cosa es el chismorreo, difamar…

 

tomar decisiones juzgar

 

Lo que quiero decir es que siempre hay gente que, con su mejor intención (o no), te inunda con sus miedos, sus propias limitaciones, sus envidias… Incluso 10 años después. Sobre todo cuando no tienen nada que perder en el proceso. Y no, las explicaciones ni las entienden, ni les importan. Sólo les importa SU opinión. Es una pérdida de tiempo meterlas en la ecuación con las inseguridades propias en el proceso de decisión. Incluso después.

 

PROS Y CONTRAS

 

Cuando tengo que tomar una decisión no hago listas de pros y contras. Se las veo hacer y aconsejar a mucha gente, pero a mí no me funcionan.

Igual se debe a mi manera de pensar, pero cuando reflexiono sobre ese tipo de temas, es como si viera en mi cabeza las reacciones en cadena que se formarían en tal y cual caso. No necesito escribirlo, que bastante tengo con la presión de verlo antes de que ocurra.

 

tomar decisiones

 

En cualquier caso, ni el que hace listas, ni el que imagina movimientos encadenados está exento de medir mal. Lo siento, es así. La realidad supera listas y visiones. Y ni listados ni imaginación son objetivos: salen del cerebro y del corazón de cada uno.

 

PARÁLISIS POR ANÁLISIS

 

Aunque esto se ve más en los negocios, la realidad es que mucha peña está atrapada en su vida porque no sale de la fase de la lista de pros y contras.

A mí una lista de pros y contras no me inspira a la acción.

¿Cuándo sabes que la has acabado?. ¿Cómo sabes que un pro no se te va a volver en contra en el futuro?. Y … ¿Cómo se queda el cuerpo cuando haces una lista, los contras son más que los pros, y aún así quieres que la lista de los pros sea mayor?.

Te lo digo: a veces nos dan cortocircuitos porque, a pesar de los contras, creemos que cierta decisión NOS COMPENSA. Y hay ciertas decisiones que, pese a los pros, es mejor no tomar.

Salir de este círculo es difícil cuando la mente es analítica, no se es proactivo, o la inseguridad y la presión aparecen. A pesar de todo… ¿esta decisión me compensa?¿podré con lo que venga?.  Estoy segura de que la decisión está tomada mucho antes de empezar la lista. Lo que es realmente de difícil de prever y encarar, es la realidad de las consecuencias.

Las consecuencias son la clave. Terminar una relación, por ejemplo. El pro seguramente es grande: vivir más feliz. Los contras son pasar por el cambio, por el enfrentamiento, por el duelo… Y eso ya no apetece, o no estamos en condiciones de pasarlo en según qué épocas de la vida.

 

decision tony robbins

DE SENTIDO COMÚN

 

Últimamente para gente que creo que me puede contestar con criterio, mi pregunta favorita es: ¿cómo tomas decisiones?. Yo tomo decisiones, claro, todo el tiempo. Pero quiero hacerlo mejor y más rápido.

¿Y qué crees que contestan?

Pues de primeras, varios balbuceos encadenados. Porque parece ser que no hay receta. Si esas personas exitosas no saben contestar de forma coherente sin repensárselo, es que no hay un sistema.

Y a la gente como a mí, nos gustan los sistemas.

Ya cuando se lo piensan, la respuesta más usual es «con sentido común». Mmmm, vale.

Había un anuncio de coches que al final decía «conduce como piensas». ¡Imagínate!. Yo tengo edad suficiente (¡poca! pero suficiente) para saber que cada uno conduce, piensa y tiene un sentido común que no es standard. Está bien como referencia. Sin embargo, el sentido común a veces está muy sesgado por lo subjetivo. Seguro que, como yo, esperas de la vida que ciertas personas NO conduzcan como piensan. Pero tú y yo sabemos lo que hay.

Ojocuidao con el sentido común, hay que repasar que no nos ha fallado antes.

 

tomar decisiones pensar

 EL PROCESO

Imagínate que para tomar una decisión difícil de tu vida personal:

  • has evitado cierta dosis de miedo que no te deje elegir con una libertad razonable (pj. poniendo en cuarentena los consejos de gente que no pierde nada si elijes mal)
  • has hecho tu lista de pros y contras lo mejor y más completa que has podido
  • has visualizado razonablemente cómo quieres que sea tu vida tras cada decisión que podrías tomar
  • has pensado con cierto sentido común qué decisión y qué pasos tienes que seguir para que así sea.
  • Todo lo que está por venir… ¿te va a compensar?. ¿Estás dispuesto/a?

Este es el tamiz por el que intento pasar las decisiones difíciles. Más o menos acertado, más o menos largo… Este es mi «sistema»o»proceso».

Si es difícil tomar una decisión ahora, imagínate repensarla 10 años después.

¿Me compensó mi decisión? Sólo hay una manera real de contestarlo con contundencia: el tema A MÍ no me merece una segunda vuelta.

 

SABER SI ACERTAMOS

 

Para blindarme de la ansiedad de vivir en las decisiones del pasado, o de las consecuencias del futuro, sólo tengo una opción: saber que tomé esa decisión con seguridad por algo que ahora ya quizá ni recuerdo, fuera acertada o no. La tomé con sus consecuencias.

¿Considero que mi vida va bien, consecuencias incluídas? Perfecto, ha sido un éxito aunque puediera haber ido mejor. También corría el riesgo de haber fracasado, y no lo he hecho.

¿Hay posibilidad de volver a hace 10 años y cambiar la decisión? NO. Si creyera que tengo algo que rectificar, tendría que tomar otro camino porque el anterior ya ha desaparecido. ¿Me puede traer consecuencias en el futuro? Pues no lo creo, pero si las hubiera, las encararé igual que he hecho con las del pasado. Me ocuparé de las consecuencias cuando lleguen.

 

CONSEJOS FINALES

 

No se puede vivir del pasado. Hay que tomar las mejores decisiones posibles, en el menor tiempo posible. Y si ha salido mal, intentar enmendar y decidir con más criterio la próxima vez. Es el único «sistema» que conozco.

Permítete decidir y no dar explicaciones a quien no las necesita.

Si alguna vez has tomado una mala decisión, no te castigues demasiado. Dicen que en la vida el tren no pasa dos veces. Yo te digo que si sabes dónde vas, estás a una o varias buenas decisiones de llegar. Con tren o sin él 😉

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AnaCCovaleda

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